Carta de Laura Pérez: “Gracias por matarme físicamente y psicológicamente”

Bajo este título me gustaría contaros una parte de mi historia.

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Hola. Me llamo Laura Pérez Martí, actualmente tengo 18 años y soy una chica que lleva jugando al Fútbol Sala desde los 4 años. Se podría decir que prácticamente llevo jugando al fútbol toda mi vida. Llevo federada un par de años y todo ha ido bien siempre, hasta hace exactamente 2 años.

Jugando un partido tuve una lesión bastante grave, la cual afectó directamente sobre mi capacidad para jugar al fútbol. Se me salía el hombro izquierdo a cualquier esfuerzo que hiciera. Tuvieron que operarme, y pese a saber que las cosas de palacio van despacio, tardaron exactamente 11 meses en ello.

Te preguntarás ¿Por qué tanto tiempo? ¿11 meses para realizar una operación la cual era clara? Pues sí, es una buena pregunta, pues yo aún sigo sin encontrar respuesta. Estuve con esa pregunta en mi boca casi un año entero de mi vida, muriéndome de dolor, con la esperanza de que el siguiente día fuera la operación y dejará de sentir tanta presión dentro de mi cuerpo. ¿Alguna vez se te ha salido un brazo? Espero que no, pues no te imaginas lo que duele. Para mí, estar casi un año sin poder practicar el deporte que más me gusta por encima de todo, supuso un momento de reflexión. Me di cuenta de que estaba pagando un seguro, una federación, la cual se la sudaba el dolor que yo sentía, para ellos, cuánto menos dinero se gastasen y pagasen por mí, mejor. Por así decirlo, antepusieron el dinero a la salud de una persona. Tuve exactamente una luxación de hombro, pase meses en rehabilitación. Fue nefasto, doloroso. Algo que no quiero volver a vivir, pero que por desgracia seguramente volverá a tocarme.

Desde el momento uno me denegaban absolutamente todo. No querían hacerme ninguna resonancia. No querían seguir con mi tratamiento y mucho menos, pagar una operación.

Y con todo ello y para colmo, llego un punto en el cual, se me salía el brazo prácticamente por cualquier cosa.

Perdí el número de veces que tuve luxaciones. Perdí el número de noches que mis padres se vieron obligados a llegarme a urgencias y yo no podía más. No podía levantar peso, ni si quiera podía ayudar a mi madre con las bolsas de la compra. La federación seguía sin querer operarme, cualquier prueba, muestra de dolor, o noche pasada en llanto, era insuficiente para que me llevaran al quirófano. Con lo cual, decidieron que mi luxación no era grave y que mi operación, era prescindible. Decidieron que si quería operarme ellos no me financiarían. Y mis padres, como muchas familias en España, no pueden permitirse una operación por lo privado.

No te puedes imaginar el sufrimiento que han sido estos meses para mí. Ha tenido muchas repercusiones en mi vida privada, como en mis estudios, en mis horas de sueño, etc. No puedes imaginarte lo que es llegar a llorar por tener un dolor incapaz de ser cesado. No puedes imaginarte lo mal que sienta llorar una noche entera de impotencia, de rabia por no poder hacer nada. Comencé a sentirme como un objeto, y no es justo, pues, al fin y al cabo, soy una persona.

Y yo mientras, seguía, pero no podía hacer una vida normal, no podía practicar un deporte por el cual daría la vida por volver a realizar…

El tiempo siguió pasando, y llego el punto en que hasta tenían que llamar a mi madre para que me sacaran del instituto, puesto que era incapaz de aguantar el dolor que me provocaba toda la parte posterior que rodea mi hombro. Y como he dicho, no descansaba bien, no dormía las horas necesarias, los insomnios estaban presentes cada noche, y aún siguen estándolo. Cansada de levantarme tanto con el cuello y el hombro hipercontracturados… Pero no podía hacer nada, solo aguantar hasta morir. ¿Sabes el sentimiento de sentir que la edad de tu cuerpo es distinta a la tuya? Sentir que tienes 60 años, cuando no tienes ni la mitad. Pues así sentía, y así, me sigo sintiendo. Actualmente, siendo más breve, me encuentro en la misma situación. Diría que incluso peor.

Tras estar un año y poco más sin jugar, en el primer partido que volvía a jugar, se me salió el brazo derecho. Sucediéndose la misma historia que he contado anteriormente con el izquierdo, se negaban a operarme.

Tuve que comenzar de nuevo, pero esta vez por lo público. Así llevo dos años. Y así me queda medio año aún como mínimo.

¿Y SABÉIS POR QUÉ?

Porque federación una vez más, pasa de mí. Se niega a operarme.

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